El molinete de alas de ángel (también conocido como torniquete de alas o torniquete óptico de cristal) es un dispositivo físico de control de acceso utilizado para regular el paso de personas en lugares que requieren seguridad o gestión de aforo.
A diferencia de los torniquetes tradicionales de tres brazos (tripodes), este modelo se caracteriza por tener barreras o "alas" transparentes (generalmente de vidrio templado o acrílico) que se abren y cierran para permitir o denegar el paso.
Aquí te detallo sus características principales:
Detección: El sistema utiliza sensores fotoeléctricos (infrarrojos) para detectar la presencia de una persona.
Autorización: Una persona presenta su credencial, tarjeta, código QR o biometría (huella dactilar, reconocimiento facial) en un lector colocado en el molinete.
Apertura: Si el acceso es válido, las "alas de ángel" (que pueden ser dos hojas de vidrio que se abren hacia afuera como una puerta batiente o que se deslizan) se retraen o abren, permitiendo el paso.
Cierre: Una vez que la persona atraviesa el portal y los sensores confirman que ya no está en el área, las alas se cierran automáticamente para el siguiente usuario.
Estética y Elegancia: Su diseño es limpio, moderno y minimalista. Al ser de cristal, ofrecen una barrera visual mínima, dando una sensación de espacio abierto y sofisticación. Son muy comunes en vestíbulos de empresas, hoteles o edificios corporativos de alta gama.
Seguridad: Aunque la barrera es de vidrio, este es templado o laminado, lo que lo hace resistente. Impiden el "colado" (paso de dos personas a la vez) mediante un sistema de sensores muy preciso que detecta intrusiones.
Bidireccionalidad: Permiten gestionar el flujo de entrada y salida simultáneamente en el mismo carril.
Amigabilidad: Son más accesibles que los torniquetes de tripié, ya que no requieren empujar una barrera metálica, lo que facilita el paso de personas con equipaje, mochilas o movilidad reducida.
Edificios corporativos y oficinas: Para controlar el acceso de empleados y visitantes.
Aeropuertos: En conexiones entre terminales o accesos a salas VIP.
Estadios y grandes eventos: Controlando el acceso a zonas premium o palcos.
Bancos o entidades gubernamentales: Donde se requiere alta seguridad pero con una imagen menos "carcelaria".
Hoteles: Para restringir el acceso a huéspedes a zonas de spa, gimnasio o piscina.
Ventajas: Alta estética, buen flujo de personas (más rápido que un tripié), alta seguridad antipase y se integra fácilmente con cualquier sistema de control de acceso (lectores de huella, tarjeta, etc.).
Desventajas: Suelen ser más costosos que los torniquetes tradicionales y requieren un mantenimiento más especializado debido a la electrónica y los mecanismos de apertura suave.
En resumen, es la solución ideal cuando se busca combinar alta seguridad con una imagen corporativa moderna y elegante.