Los bolardos telescópicos hidráulicos son sistemas de control de acceso que se caracterizan por su mecanismo de elevación por etapas, lo que les permite ofrecer una gran altura de bloqueo con una profundidad de excavación mínima. Son una solución especialmente adecuada para lugares donde el subsuelo presenta limitaciones de espacio o infraestructura.
Su principal función es controlar el acceso de vehículos, combinando seguridad y estética. Sus usos más comunes incluyen:
Control de acceso en áreas con restricciones de subsuelo: Su diseño es ideal donde no se puede excavar profundo, como en entradas de garajes subterráneos, zonas con tuberías o cableado cercano, o calles históricas con poca profundidad de suelo.
Seguridad perimetral de alta protección: Se utilizan en instalaciones gubernamentales, cuarteles militares, prisiones, aeropuertos y puertos, donde se necesita detener el paso de vehículos no autorizados, incluyendo amenazas de ataque con vehículos.
Peatonales y urbanismo: Son una opción estética para controlar el acceso a zonas peatonales, calles comerciales, parques y comunidades residenciales, manteniendo la armonía con el entorno.
El principio de operación es sencillo pero eficaz. A diferencia de un bolardo que sube como un solo bloque, los telescópicos se componen de secciones de tubo de diferente diámetro que se deslizan una dentro de otra, como un telescopio.
Elevación: Un cilindro hidráulico empuja las secciones, que se extienden una tras otra hasta alcanzar su altura máxima.
Descenso: El proceso se invierte, y las secciones se retraen completamente dentro del cuerpo enterrado.
El sistema se controla de forma automática mediante un panel que integra un controlador lógico programable (PLC). Este responde a señales de distintos sistemas de control:
Mando a distancia
Botonera con cable
Sistemas de reconocimiento de matrículas
Lectores de tarjetas RFID
